Monet, parisién de nacimiento, era hijo de un comerciante de ultramarinos, y vivió durante su niñez en El Havre, el puerto más importante del norte de Francia, y es por eso por lo que el gran pintor sintió toda su vida un gran amor al mar. Monet, al revés que otros pintores de su época o de épocas anteriores y posteriores, no tuvo dificultades para que sus familiares, y especialmente sus padres, aceptasen su decisión de dedicarse a la tarea de pintor, por lo que tampoco se opusieron a su marcha a la capital de Francia, con el afán de lograr una bolsa de estudios.